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BOGOTÁ

Vemos el espacio como una respuesta, una oportunidad para construir identidad y resignificar estilos de vida.

RE-CONOCER

La diversidad de edad y personalidades de los 5 integrantes de esta familia constituye el reto de construir un espacio funcional para diferentes identidades. Por otro lado, el espacio es un punto de encuentro para allegados y familiares, lo cual se traduce en la necesidad por desarrollar un lugar versátil y amplio.

Dentro de la historia familiar, debían conservarse objetos antiguos e integrarlos dentro del nuevo diseño interior del lugar, conservando la sencillez y sofisticación que nos caracteriza.

IMAGINAR

Imainamos espacios concurridos. La sala, el comedor y la cocina funcionan como un mismo ambiente, pero conservan su independencia, pensando en el diverso flujo de personas.

Se desarrolló una paleta de colores neutra, buscando que los objetos de color que se conservaron resaltaran y tuvieran cierto nivel de protagonismo dentro de las capas del lugar.

CREAR

El resultado fue un apartamento de tres habitaciones, estudio, sala, comedor y cocina. Las habitaciones se crearon partiendo de la identidad de cada habitante. Por ejemplo, una de ellas cuenta con un tocador que funciona también como escritorio, en el que se utilizó un espejo antiguo como elemento unificador con el estilo general del lugar.

La sala-comedor es un gran espacio con elementos antiguos, reflejos y brillos que generan diferentes niveles de información. Por su cercanía con la cocina, ésta debía conservar al máximo los colores blancos y la limpieza. Dado que es un espacio abierto, los objetos se esconden en muebles para no competir con los demás elementos del lugar. Este espacio cuenta además con un comedor auxiliar, quizá el espacio más utilizado de la casa.